¿Cómo afecta la intolerancia en la entrevista?

La intolerancia es una de las disparidades morales que limita el desarrollo personal y social. Puede llevar a la discriminación y al rechazo absoluto de personas que no comparten las mismas ideas o creencias, o aquellas que no forman parte de su concepto ‘‘moral y socialmente aceptable’’, lo que afecta negativamente la interacción entre individuos y lleva a crear comentarios pasivo-agresivos ante el mínimo desacuerdo. 


La manifestación de intolerancia de parte del profesional hace que toda la entrevista pierda 2 elementos fundamentales: neutralidad y objetividad. El psicólogo intolerante no aceptará otro enfoque moral o ideas sociales fuera de las suyas, por lo que no solo sentirá rechazo ante el paciente, si no que también tratará de proyectar e imponer su juicio para comprobar que la posición que defiende es únicamente correcta y válida. Se puede exteriorizar como una repulsión hacia rasgos, etnias y género, o como un choque de ideologías arraigadas en lo que está bien y lo que no (ej: las creencias religiosas del psicólogo entran en conflicto con la orientación sexual del paciente). En consecuencia de las percepciones e ideales negativos, el paciente se ve sometido a un ambiente tenso, discriminatorio e irrespetuoso. 




Aspectos de la entrevista que se ven perjudicados por la intolerancia:

  1. El establecimiento de un buen rapport.
  2. Bienestar del paciente. 
  3. Ética profesional.
  4. Comunicación receptiva.
  5. Interacción terapéutica amena. 
  6. Creación de un ambiente seguro que de apertura a la sesión.


El psicólogo debe ser capaz de separar su vida personal de la profesional, ser consciente de sus pros y contras, y trabajar en ellos para ofrecer una atención respetuosa y éticamente apropiada. Es fundamental evitar emitir juicios o preconceptos que puedan afectar la entrevista, y aún más importante, la relación terapéutica. 



‘‘La entrevista psicológica no es un medio para sentirse juzgado ni preocupado; mucho menos para ser visto con los mismos ojos con que la sociedad juzga’’.


-A.L